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24 junio 2012

Envase

"Estamos en plena cultura del envase. 
El contrato de matrimonio importa más que el amor, 
el funeral más que el muerto,
la ropa más que el cuerpo
y la misa más que dios"

-- Eduardo Galeano

12 junio 2012

¿Usted merece?



Cuando la injusticia de la vida se torna una norma, un comercial como este me hace caer en dudas.

No se si es un comercial maravillosamente bueno o si es un comercial atrozmente terrible. Y no me refiero al producto que vende (que no me gusta), sino que me refiero a la metacomunicación que establece: diciendo -con una sonrisa- que esta vida apesta y que esta sociedad es injusta. Entonces el mensaje final parece un chiste, pero es la verdad, y por eso los casinos están llenos de gente como usted.

¿A alguien le pasa algo similar con este comercial?


02 junio 2012

Fuera de la red

Hay un número creciente de personas
que han decidido vivir livianos en la tierra
para no ser más parte del problema.

Pasé los últimos años con cuatro de ellos
buscando armonía con la naturaleza
en los rincones más vírgenes de los Estados Unidos.
---

Así presenta su exhibición fotográfica "Off the Grid" (Fuera de la Red) el fotógrafo Eric Valli.

Nada más que decir. Esta es parte de su obra.

 


 


 






Lo demás lo pueden ver en su página:
Eric Valli


Visto en: Microsiervos.


31 mayo 2012

Nada sacia la necesidad de compra




Hace alrededor de 5 años un producto innovador ganó un concurso de diseño sustentable: "Nada". El producto tenía ese nombre "Nada: Para la persona que lo tiene todo". Pareciera una broma, pero es un producto real que pueden comprar en Amazon.

A pesar de que para nosotros, países tercermundistas, la idea nos puede parecer absurda, no lo es tanto, ya que cada día nos encontramos frente a personas que básicamente lo tienen todo, pero que esperan recibir un regalo por su cumpleaños, navidad o por algún festejo de ese tipo.

Hace unos días me acordé de esto, ya que mi sobrino tiene una cuenta en el "Club Penguin", que es básicamente un sitio de Disney donde los niños pueden interaccionar con otros niños, en un ambiente protegido y con múltiples juegos.

Mi sobrino estaba pidiendo dinero a mi hermana para comprar un disfraz para su Avatar.

A mi me pareció intrínsecamente aberrante el acto.

"Si vas a gastar plata en tonterías que por lo menos sean tonterías reales y no virtuales" - dijo el tío aguafiestas.

Pero pronto me quedé pensando profundamente. Ya que gran parte de los problemas de la sociedad de consumo actual, y del fracaso del modelo económico, tiene que ver con el hecho de que la economía había planeado en que en la medida de que satisfacemos nuestras necesidades básicas el consumo disminuiría. Es decir, solo se debe fomentar el consumo como una forma de satisfacer las necesidades primordiales del ser humano.

Como todos sabemos no fue así, y en cuanto los habitantes con poder adquisitivo lograron satisfacer sus necesidades básicas, se "inventaron" nuevas necesidades, porque el funcionamiento de nuestra sociedad se basa en la "necesidad de consumo".

Y por lo tanto, vemos cada día personas comprando un sin fin de artículos que no son necesarios, pero que brindan ese tan anhelado "subidón" de animo del consumo.

Es una sensación que dura poco, pero a la que todos nos hemos acostumbrado. Cada vez que tenemos un poco de dinero extra (o un poco de crédito extra) vamos a un Mall y compramos cualquier tontería que nos dará felicidad por unos minutos. (Como 30 minutos, luego viene la depresión post-compra, de la que hablaré en otra ocasión).

Entonces, volvamos al Club Penguin... Ya que vamos a consumir indiscriminadamente, ¿Qué es mejor? ¿Comprar objetos que requieren la destrucción del medio ambiente para su fabricación, que necesitan de mano de obra esclava para su producción, la emisión de contaminantes para su transporte y la generación de basura cuando se desechan... o un producto virtual que básicamente no gasta nada (más que un poco de creatividad humana del diseñador que hizo el "disfraz para el avatar"?

Quizás, para todos aquellos que lo tienen todo (como mi sobrino) lo mejor sea comprar "nada", que básicamente es solo comprar la satisfacción temporal del impulso o necesidad de compra.

Nota escrita por mi y publicada originalmente en CUVA.

01 abril 2012

10 marzo 2012

Las pastillas mágicas

Artículo escrito por mi para Revista Somos

Las pastillas mágicas: El negocio de la enfermedad


Los logros de la medicina moderna y la química farmacéutica son innegables: Aumento de las expectativas de vida, erradicación de muchas enfermedades mortales, tratamientos para problemas antes incurables. Sin embargo, la cantidad de enfermos aumenta y aumenta. ¿Qué está ocurriendo para que se produzca esta contradicción?


Para caer en una estafa o un timo hay un requisito: Querer obtener algo de forma inmerecida o a un costo menor de lo que sabemos que realmente vale. Es el anzuelo, la manera como un estafador consigue lo que quiere.

¿Qué es lo que queremos obtener cuando consumimos un medicamento?

El negocio de la administración de los síntomas

Revuelo causaron en 2008 las palabras del premio Nobel de Medicina Richard J. Roberts al denunciar algo que todos sospechábamos: Para gran parte de la industria farmacéutica no es rentable producir medicamentos que curen realmente, porque como son empresas, cuyo último objetivo es aumentar sus ganancias y asegurar su rentabilidad futura, la gente sana no es negocio. Por lo tanto, la mayoría de las investigaciones se centra en producir fármacos que, en vez de curar, producen más bien un alivio temporal de los síntomas, lo que hace que el consumidor se mantenga “cautivo”.


De esta manera, vemos el mercado lleno de “remedios” que hay que consumir de por vida, que son planteados como un tratamiento, pero que en realidad son simples cuidados paliativos que nos mantienen como fieles consumidores de un producto farmacológico.
Así, cuando la salud, la fabricación y el acceso a los medicamentos deja de ser un derecho humano fundamental y se ponen a disposición de las leyes del libre mercado, rápidamente se pierde la ética que defiende la vida y se prioriza las estrategias de negocio para la maximización de las ganancias.

Me duele la inflamación del PIB

Un buen ejemplo para entender la enfermedad como mercancía es el caso de la pandemia de gripe porcina (H1N1) anunciada en 2009 y 2010, en la que cientos de gobiernos a lo ancho del mundo protegieron a sus ciudadanos con la compra de retrovirales.

Esta medida tenía como objetivo calmar el temor de la población, que, a su vez, había sido generado por la misma industria, y que en el fondo, no protegía de nada: Se había comprobado y mostrado públicamente que esos medicamentos no evitaban el contagio, ni ayudaban de manera significativa a la cura y ni siquiera reducían los síntomas de la enfermedad.

Sin embargo, ¿fue todo pérdida? No para todos. El negocio fue un éxito para los fabricantes.
Cuando la salud es un mercado, una pandemia (real o imaginaria) es un negocio exitoso. Visto desde esta óptica, cada nueva enfermedad ayuda a que mejoren las ventas, crezca nuestra economía y aumente el PIB. Todo un logro.


Oferta y demanda

Cuando en 1957 Albert Sabin inventó la vacuna oral contra la poliomielitis tomó una decisión asombrosa: No obtener beneficios de su invento. Gracias a él, esta enfermedad, que durante mucho tiempo provocó grandes epidemias, hoy se encuentra en vías de ser erradicada.

El caso de Sabin es una excepción. En la actualidad, el objetivo de los medicamentos es la obtención de ganancias sin barreras éticas, y es por ello que, tal como lo denuncia el mencionado Dr. Richard J. Roberts, las farmacéuticas no invierten en la investigación de las dolencias del Tercer Mundo.

El contagio de las enfermedades no responde a la lógica de la ley de la oferta y la demanda, ni respeta barreras económicas ni políticas; sin embargo, la elaboración de medicamentos sí. Por ello, en los países más pobres del mundo cada día mueren más de 8 mil adultos, ancianos y niños por enfermedades perfectamente curables.



Salvación patentada

Cuando hablamos de medicamentos, un elemento muy importante a considerar son las patentes comerciales. Estas permiten al “inventor” de un fármaco específico tener la exclusividad en la fabricación y la comercialización de un producto.

En principio, la patente comercial tiene como objetivo financiar la investigación y las pruebas clínicas que aseguren que el medicamento funciona. Sin embargo, esta misma exclusividad es la que permite que una empresa farmacéutica decida de manera unilateral el precio del medicamento y su forma de distribución, lo que provoca que en algunos casos la compañía decida simplemente no vender el medicamento en algún país cuya población tiene poco poder adquisitivo.

Dependiendo del país, la patente del medicamento dura entre 10 y 20 años. Pasado ese tiempo, existe la posibilidad de fabricar un fármaco “genérico”, que básicamente es el mismo elemento que el medicamento de marca, pero sin pagar los altos costos de las patentes.

Sin embargo, en la actualidad es muy común que, poco antes de que expire una patente, las empresas farmacéuticas le encuentren un “nuevo uso” a su producto, extendiendo así forzosamente su derecho de exclusividad.


Otra práctica común es la de inventar un medicamento ligeramente mejorado, acompañado de fuertes campañas de marketing para convencer de que el antiguo medicamento no es tan bueno como el nuevo. Un claro ejemplo en este caso es el de los antibióticos, en que es muy común que nos receten uno de “última generación” que puede costar fácilmente sobre 30 mil pesos, versus la clásica, efectiva y genérica penicilina.

Yo no vengo a vender, vengo a recetar…

¿Por qué un médico nos recomendaría un medicamento más costoso? Lamentablemente, han sido documentadas estrechas relaciones entre las empresas farmacéuticas y los médicos, tanto así que muchas farmacias escanean las recetas médicas y le envían la información a los laboratorios. De esta manera, las empresas premian a los médicos pagándoles viajes a conferencias organizadas por las mismas farmacéuticas en lugares de curioso interés turístico.

Es por esto que en Colombia -un ejemplo a seguir al respecto- se creó una ley que obliga a los médicos a recetar solamente fármacos genéricos, pudiendo recetar medicamentos patentados sólo si justifican cada caso con argumentos comprobables.


El paraíso de las farmacias

Hace algún tiempo, me visitó una amiga uruguaya que es química farmacéutica. Al pasear por nuestra capital, llamó por teléfono a su padre diciéndole: “¡Este es el paraíso de las farmacias!” Nadie que haya estado en Santiago requiere una explicación al respecto: Hay una farmacia en cada esquina.
Obviamente, esto no es casual. En un modelo de libre mercado el gran número de farmacias tiene solo una explicación: es rentable. Es decir, los santiaguinos estamos consumiendo muchos medicamentos.
Y así es, en Chile existe una drogodependencia extrema, lo que fue demostrado en la Encuesta de Salud 2009-2010 (ENS 2009-2010), en la que un 48,5% de los adultos reportó que consumía a lo menos un medicamento (permanentemente) y el promedio de la población ¡consume más de 2 medicamentos! La cifra aumenta sobre 4 fármacos en los adultos mayores de 65 años.

Las tendencias de los adultos se expresan también entre los más pequeños: alrededor de un 20% de los niños en etapa escolar se encuentra en algún tipo de tratamiento farmacológico, principalmente por déficit atencional con hiperactividad (ver recuadro).


Fármacos para los sanos

Hace más de 30 años, Henry Gadsden, director de la compañía farmacéutica Merck, poco antes de retirarse, declaró su sueño a la revista Fortune: Vender medicamentos a los sanos. Así sencillamente proclamaba la consigna que hoy mueve a la industria farmacéutica: Vender productos a todo el mundo, al igual que cualquier otra empresa.

Lamentablemente, su sueño se ha hecho realidad, y en la actualidad el consumo de medicamentos -y el caso de Chile antes mencionado es un gran ejemplo- es una acción cotidiana para muchas personas sanas.

¿Cómo se ha logrado esto? Básicamente, a través de dos estrategias: Primero, la farmacología preventiva: encontrar “factores de riesgo” y comenzar el tratamiento antes de que se transforme en una enfermedad. Así, cuando hay hipertensión arterial, de inmediato se habla de posibilidad de infarto y, por lo tanto, se medica a la persona, que solo tiene un factor de riesgo, sin hablar de los posibles efectos secundarios de estos medicamentos, que incluyen el daño hepático, problemas de sueño y disfunción eréctil en los varones, entre otros.

Para lograr el tratamiento de los sanos se redefine una enfermedad de manera que los porcentajes de prevalencia aumenten, se transforman los riesgos en enfermedades y se aumenta la preocupación sobre futuras enfermedades en la población sana.

En general, se habla de cifras, como: “reduce un 33% el riesgo de sufrir un infarto”; sin embargo, cuando el riesgo estadístico es de un 3% (o sea, que 3 de cada cien personas tienen un infarto), esa reducción solo significa en términos reales un 1% (el 33% de 3= 1). Es decir, el medicamento solo evitará un infarto entre cada 100 personas.

De manera que gastamos una considerable suma de dinero y generamos daños a veces irreversibles a nuestro organismo y a nuestra vida en general solo por reducir el 1% de probabilidades. Más bien, los tratamientos deberían estar orientados a mejorar nuestros hábitos alimenticios y de ejercicio físico.



Creación de enfermedades

La segunda estrategia es mucho más escandalosa: Una empresa farmacéutica contrata especialistas para encontrar una nueva enfermedad. ¿Quiénes son esos especialistas? ¿Médicos? ¡No! Agencias de marketing que simplemente estudian a la población en busca de características naturales pero molestas que sean comunes a una parte significativa de la población.

Así, se han inventado o aumentado la gravedad de enfermedades y desórdenes como la disfunción sexual femenina, el síndrome premenstrual, la rosácea, el déficit atencional con hiperactividad o -el caso más emblemático- el síndrome de ansiedad social.

Este último síndrome fue inventado por una empresa de marketing estadounidense que contrató a psiquiatras para que hicieran charlas al respecto, lo que fue acompañado de una gran campaña publicitaria que, a su vez, recomendaba un medicamento antidepresivo específico que rápidamente logró un gran éxito en el mercado.


Doctor: ¡Quíteme esto!

¿Cómo es posible que tantos caigamos en un engaño tan simple? La respuesta no es fácil, porque tiene que ver con nuestra concepción de la salud y nuestra forma de vida.

¿Es la salud la ausencia de todo malestar? Una de las claves para vender medicamentos a las personas sanas radica en la transformación de malestares naturales en enfermedades. De esta manera, situaciones habituales como la fatiga después de trabajar una larga jornada, la tristeza por la pérdida de un ser querido, los normales cambios de ánimo o dificultades para dormir porque algo nos aproblema, fácilmente son diagnosticados como enfermedades y tratados con medicamentos. ¿Logrando qué? Con suerte, una vida plana, sin altos ni bajos. Pero ni siquiera eso. Nos estamos drogando y ni siquiera lo estamos pasando bien.

Se ha comprobado que gran parte de los medicamentos no funciona, sobre todo aquellos dirigidos a las enfermedades mentales. Incluso en el caso de los antidepresivos por inhibición selectiva de la recaptación de serotonina, que son los más usados en el mundo entero, se ha demostrado su ineficacia (y que incluso pueden generar el efecto contrario, ver recuadro).


La consecuencia de nuestros actos

Muchas veces miramos nuestra salud como si fuera una bendición del cielo, de dios, del universo, del azar, del destino o de cual sea nuestra creencia. Sin embargo, en la naturaleza no hay premios ni castigos: Hay consecuencias. Nuestro estado de salud es un excelente indicador ¿de qué? De cómo estamos viviendo.

Las enfermedades son resultados o expresiones de lo que nos está pasando. Claramente tienen que ver con lo que estamos haciendo, con cómo nos estamos cuidando, cómo estamos comiendo, cómo nos ocupamos del equilibrio de nuestro cuerpo y nuestra mente.

Es muy común encontrar personas que viven en un ambiente contaminado (como Santiago), que no hacen ejercicio, que le exigen a su cuerpo largas jornadas laborales, sumadas a formas de recreación que implican más desgaste para el cuerpo, alimentados por productos con alta cantidad de pesticidas tóxicos (como los más disponibles en nuestro país), que viven en casas que emanan gases dañinos (como el concreto) y que cuando se enferman esperan una cura mágica.

Y la búsqueda del milagro no abarca sólo a los fármacos; somos muchos los que buscamos una curación espontánea en las medicinas alternativas o complementarias, un curador que con solo tocarnos nos saque todos los males, ya que estos no nos pertenecen.

Somos vulnerables de ser engañados, porque estamos tratando de conseguir salud a un costo menor del real. Las enfermedades son nuestras, son producto de lo que hacemos, por eso me gusta la idea de tomar la enfermedad como un camino, como una señal, como un síntoma.

Estas expresiones físicas o emocionales son parte de nosotros. No defiendo la idea de que haya que vivir con dolor; creo en el uso moderado de los medicamentos, pero sin olvidar que estamos tapando un síntoma, no actuando sobre el fondo, y que, por mucho que lo tapemos, la desarmonía que la enfermedad está expresando seguirá estando ahí.

La única forma de no ser engañados es haciéndonos cargo de la enfermedad, asumiendo que esa enfermedad es nuestra y que la única forma de curarnos es cambiando: No podemos curarnos de un mal haciendo lo mismo que lo creó.


Artículo escrito por mi para Revista Somos. Publicado en el número de Agosto de 2011 de la revista.







19 febrero 2012

¡Es usted un cobarde!

‎"Es Ud. un cobarde. Así redondamente. Y no crea que se lo decimos para atraerlo a este cartel. No, simplemente: Ud. está leyendo esto, sea quien fuere, ¿se ha fijado cómo vive? ¿qué es lo que hace todos los días? Calla cuando le conviene. Se arrima siempre al más fuerte. Opina como todo el mundo. ¿Cuándo ha levantado su voz ante la infamia escandalosa que le rodea? ¿Cuándo? ... A ver, revise su vida. Mañana o pasado muere Ud. y para qué le ha servido. ¿Sabe lo que es esta sociedad en que vivimos, la sociedad capitalista? ¿Sabe lo que es el régimen que nosotros preconizamos y que Ud. retarda? Ud. piensa sin duda como El Mercurio, La Nación, El Diario Ilustrado, etc., como el diario que Ud. lee todos los días. Aprenda, hombre, Ud. mismo. No sea un muñeco. Tenga vergüenza. Use su propia cabeza, para eso la tiene. Averigüe, entérese. No sea un miedoso. Y no se vaya tranquilo después de leer esto. Es en vano que se haga el sordo. Es Ud. un cobarde, a merced del que mejor le pague o más fuerte le grite. No se haga ilusiones sobre Ud. mismo. ¿Cuándo se animó a decir algo que pudiera comprometerlo? Por los mansos individuos como Ud. es que el mundo es inhabitable de canalla.

-- Revista Claridad, 1920

Tomado del FB de una amiga...

08 enero 2012

Racismo

El racismo es inculcado desde la primera infancia.
Este video-experimento lo muestra evidentemente.
Odio, desconfianza, prejuicios, alteración de la autoimagen y mucho más:


06 enero 2012

Menos cosas, más feliz

Reiteradamente he publicado frases, videos y otros elementos destinados a compartir una forma de vida: Podemos vivir mucho mejor con mucho menos. De hecho, hace alrededor de un año, regale o vendí casi todas mis cosas e incluso decidí vivir un tiempo sin casa.

Esta charla del T.E.D. explica la idea muy bien, en tan solo 6 minutos.


04 enero 2012


"Y yo pregunto a los economistas políticos, a los moralistas, si han calculado el número de personas que es necesario condenar a la misera, al trabajo desproporcionado, a la desmoralización, a la infancia, a la ignorancia, a la desgracia invencible, a la penuria absoluta, para producir un solo rico."

-- Almeida Garrett (1799-1854)
Tomado del libro "El cuaderno", de Saramago

14 diciembre 2011

Matar al intermediario

Me gustan las charlas del TED y varias veces aquí he publicado charlas notables. Ahora es primera vez que comparto una charla de un TEDx, que es un evento TED organizado de forma independiente, y que en este caso se dio en Río de la Plata.

Esta charla es de Hernán Casciari, creador del blog Orsai, que nos cuenta como ha sido su maravilloso camino para demostrar que la cultura nos pertenece a nosotros, al publico y a los autores, y no a las editoriales y/o intermediarios monopólicos y ladrones. Muy recomendable. Muy simpático el tipo.



Enlace: A la charla en la página del TEDx RíodelaPlata

04 diciembre 2011

PyR: El árbol de navidad

¿Qué significa el árbol de navidad?

Históricamente la fecha de navidad ha sido el momento del año en que se celebra el nacimiento de un Dios, ya que la fecha coincide con el solsticio de invierno en el hemisferio norte, el día mas corto del año. Ese día más corto es representado por el nacimiento de un Dios que a medida que crece también lo hace la duración de los días hasta llegar a la primavera, donde se celebra la fiesta de la primavera, actualmente adoptada por las culturas cristianas como la pascua de resurrección.

A lo largo de la historia el Dios que motiva la celebración ha sido remplazado de una cultura a otra, como fruto del sincretismo religioso que normalmente acompaña a la dominación, adoptándose la fecha del 25 de Diciembre por los cristianos romanos para facilitar la conversión del pueblo romano al cristianismo, que en esa fecha celebraba al Dios Saturno. De esta misma manera, en nuestra cultura "occidental" actual, donde las religiones han dejado de tener un peso significativo en las vidas de las personas la dominación ha sido por parte de la cultura del consumo, de manera que la fecha ha pasado a ser principalmente una celebración del consumo, bajo la consigna de que se puede expresar el cariño a tus seres queridos a través de la compra de objetos fabricados por mano de obra barata en países pobres.

Uno de los elementos más significativos que ha marcado esta celebración durante los últimos siglos es el tradicional "árbol navideño", que es tomado de las celebraciones milenarias de Europa Central, donde el árbol representa la fertilidad masculina por su forma fálica, en honor a la fertilidad, ya que la fecha de navidad, al coincidir con el inicio del invierno, marcaba la época donde era más difícil conseguir alimentos, por lo que las rezos principalmente pedían la llegada de la época de cosechas.

De igual manera que la tradición navideña ha cambiado de significado, el mismo árbol que era un llamado a la fertilidad, a la naturaleza y a la unión de la tierra con el cielo ha sido remplazado principalmente por arboles de plástico, un material derivado del petroleo, elemento que representa el corazón de la cultura de consumo. De esta manera, el hecho de tener un árbol de plástico iluminado con luz eléctrica producida principalmente en plantas termoeléctricas, representa un símbolo de estatus y alimenta el sentido de pertenencia a la cultura de consumo antes mencionada (A mayor cantidad de luces, mayor simbolo de estatus y de pertenencia)

Tradicionalmente el arbol era adornado con frutas que representaban la contraparte femenina de la fertilidad, y en la actualidad estas frutas han sido remplazadas también por esferas de cristal o plástico.

En el caso de Chile, el arbol-plástico de navidad principal es instalado desde hace un par de años frente al palacio de gobierno, recordando el sentido de la tradición con el logo de la compañia "Coca Cola" que es uno de los mayores exponentes de la ya mencionada cultura del consumo y que a cambio se haria cargo de los gastos de la instalacion y mantención de ese arbol artificial.



30 noviembre 2011

Avanzar o retroceder

Autor: 'white like chocolate::reprise or ID [manifesto]' 


Hace un par de días conversaba con una amiga, a propósito de mi cumpleaños, respecto a nuestra posición actual, y ella me decía que sentía que estaba muchísimo mejor que antes, que hace un par de años, que ahora se complicaba menos y que en el fondo disfrutaba más.

Yo le decía que a mi me pasaba lo mismo, que esa idea de que la adolescencia o los "tiempos universitarios" son lo mejor de la vida es solo una ilusión.

Ella me preguntaba ¿Para todo el mundo será igual?

Y yo le decía: Creo que no, por algo está tan difundida la idea de que "todo tiempo pasado fue mejor".

¿Cómo será?


19 noviembre 2011

Cómo encontrar el trabajo ideal

Parece complicado, parece imposible.

El mismo concepto de trabajo en nuestra sociedad es un concepto viciado, que se asocia directamente a sacrificio. Se entiende por trabajo aquello que tenemos que hacer -aunque no nos guste- para obtener lo que deseamos, habitualmente a traves del dinero.

Sin embargo, hay muchas cosas que nos gusta hacer que son valorables e incluso transables en dinero. La misma idea del trabajo es un concepto asociado a la explotación, como lo explica tan bien nuestro amigo Lafargue en "El derecho a la pereza".

Es por ello que me gustó mucho el planteamiento de un blog llamado "Ciencia para todos", que es un articulo que vale la pena leer completo (siguiendo el enlace al final) pero cuya idea principal merece ser destacada.

“Piensa en qué harías sin cobrar”

Porque no se trata de pensar cómo quiero que sea el trabajo, o cuánto quiero ganar, sino en identificar nuestro potencial, aquello que nos hace vibrar, aquello por lo que estamos dispuestos a quedarnos despiertos hasta las 5 de la mañana trabajando solo por gusto.

Enlace: Cómo encontrar el trabajo ideal.

17 octubre 2011

¿Y esas nubes?

Un corto de Peter Szewczyk, especialista de efectos especiales de la película Avatar.

Dark Clouds


Tomado de: Geek's Room

05 octubre 2011

Poca agua en Santiago...

Imagen tomada de Wikimedia Commons, autor: mauro_grade

Tenemos poca agua en Santiago, se está acabando y consumimos mucha... Y Santiago es solo un ejemplo. El problema del agua es un asunto global. No la estamos aprovechando bien. Literalmente la estamos lanzando por el inodoro.

No son solo palabras al aire. Quiero mostrarles algunos cálculos que sirven para ejemplificar nuestro consumo de agua.

Tomemos el caso del embalse El Yeso (la principal fuente de abastecimiento de agua potable de Santiago), que puede contener 253 millones de metros cubicos. ¿Qué significa eso?

Embalse El Yeso = 253.000.000.000 litros

Parece una cantidad enorme.

¿Cuánta agua gasta un Santiaguino promedio?

Entre el agua que toma, el WC y la ducha se puede considerar que un habitante de Santiago en general gasta 196 litros de agua al día.

Eso son 70.000 litros anuales.

Por lo tanto, el embalse El Yeso, lleno, alcanzaría para satisfacer las necesitades de agua de 3.615.000 personas durante un año. Es decir, un 66% de la población. Solo faltaria agua para un tercio.

En realidad no tendriamos problemas, porque en un año normal, de esos que cada vez ocurren menos, el embalse se puede llenar más de una vez al año.

Pero todos los calculos anteriores son solo de nuestro consumo directo.

Nuestro consumo directo representa menos del 3% de nuestro consumo general de agua.

¿Cómo?

Todas las cosas que consumimos a diario necesitan agua para su elaboración, lo que se conoce como "La huella del agua", hace un tiempo publiqué una lista de ejemplo de la huella de agua de algunos productos, pueden verla aquí.

Por lo tanto, tanto el tomate que nos comemos, como la camiseta que nos ponemos, el auto o la bicicleta que conducimos, requieren de agua para su fabricación. Por ejemplo, 1 kilo de carne de vacuno requiere de 15.000 litros de agua para regar todo el pasto que comerá la vaca, la energia de transportar su carne, cortarla, embasarla y mantenerla refrigerada hasta que la compras.

¿Cuanta agua consumimos indirectamente?

Es muy díficil de calcular. Pero se puede hacer unos calculos estimativos: Sin exagerar, solo tomando los valores referenciales más bajos, cada persona consumiria alrededor de: 3.000.000 de litros de agua indirectamente al año. Y eso que estoy calculando un consumo promedio, sin considerar a las personas que consumen "mucho".

Si toda el agua del embalse El Yeso, la consideraramos tomando el consumo directo e indirecto de los Santiaguinos, ¿Para cuantas personas alcanzaria?

84.500 personas aproximadamente = 1,5% de la población de Santiago.

Nada más que decir. Es tiempo de tomar medidas.
Nosotros.
Tu.
Yo.
No podemos esperar que el gobierno lo haga.






30 septiembre 2011

¿Cómo curar al monstruo?

Krishnamurti es aquel que decía que "no es indicio de salud el estar bien adaptado a una sociedad enferma", y no se queda solo en la critica, también hace una propuesta, en este corto pero interesante video: ¿Qué hacer con esta sociedad enferma?